Feng Shui y Emociones

Pero…¡¿tiene algo que ver el feng shui con las emociones?!

Si, y mucho.

Veamos…fuente: pinterest

  • ¿Tu casa es un lugar donde procuras ser tú mism@?
  • ¿Eliges, si puedes, las cosas que hay en ella?
  • ¿Además de los objetos con una utilidad práctica tienes otros que están ahí simplemente por que te gustan o por que te recuerdan algo/alguien importante para ti?
  • ¿Notas que hay elementos que te sacan una sonrisa y otros que te hacen mirar a otro lado?
  • ¿Hay rincones en los que te gusta estar y rincones que te hacen sentir incómod@?
  • ¿Si hay “cosas de los demás” en un rincón que consideras tuyo te sientes “invadid@”?
  • ¿Cuando necesitas algún cambio en tu vida quitas-pones-cambias-remueves cosas en tu espacio?
  • ¿Buscas recrear un entorno que te haga sentir especial? ¿que te haga sentir bien?

Entonces no hay duda. Tu casa es un espacio emocional.

Es un lugar donde te expresas, donde te refugias, donde te haces preguntas y hasta te das respuestas, es una muestra de quién eres y de cómo te sientes, una muestra de lo que te interesa y de lo que buscas. Es un espacio en el que a veces te sientes libre y otras atrapad@.

Es un espacio emocional no sólo porque en ella expresas tus ideas, gustos y sentimientos, sino también porque en ella vives y experimenta las vida, porque la habitas y la llenas de momentos.

Tu casa es un PAISAJE EMOCIONAL.

fuente: pinterest

Y el feng shui lo sabe.

La colocación de los elementos y la decoración de un espacio tienen una gran influencia sobre las emociones de las personas, pero su influjo es mucho mayor cuando se trata de los habitantes de ese espacio, pues son personas que pasan horas en él, que se expresan en él, que recrean en él su realidad.

Y mantener una actitud positiva en un entorno que no nos abraza o que nos transmite confusión, desatención, tristeza, irritación, o cualquiera de estas emociones, es una tarea difícil incluso para la persona más positiva.

Por eso el feng shui no sólo busca hacer que los espacios sean vitales, equilibrados, sanos… también revisa nuestras relaciones con los objetos que hay en ellos, es decir, estudia nuestro paisaje emocional y nos da claves para re-dibujarlo cuando lo necesitamos.

Recordemos ésto:

El interés principal del feng shui no es el espacio, sino las personas que lo habitan,

y el concepto de salud también ha de incluir el de bienestar emocional.

 

A nivel de las emociones, el feng shui tiene en cuenta varias cosas:

1. La ubicación de los objetos y los muebles crea ambientes.

Hay ambientes que invitan a la conversación y otros al silencio, hay ambientes que reúnen y otros que separan, hay ambientes que invitan al descanso y otros a la actividad, hay ambientes que transmiten rigidez y otros flexibilidad, o que transmiten claridad o confusión, distancia o cercanía, etc. Dicho de otra manera, con los objetos y el mobiliario estamos creando escenarios.

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2. Características como la forma, tamaño, material o color  nos transmiten diferentes sensaciones que nos conectan con diversas emociones.

Por eso nos es familiar hablar de colores refrescantes, cálidos, alegres, serenos, …, de formas contundentes, livianas, estables, dinámicas, …, o de materiales duros, fríos, blandos, orgánicos, etc. E indirectamente estamos hablando de las sensaciones que nos causan.

La filosofía china describe todas estas características y su asociación con las emociones a través de los “cinco elementos” (energía Madera, energía Fuego, e. Tierra, e. Metal y e. Agua). Así por ejemplo, un color verde (e. Madera) no es el más apropiado si hay un exceso de ira, pero resulta muy beneficioso cuando necesitamos sentirnos impulsados y ser perseverantes, o un color ocre (e. Tierra) no es lo mejor para una persona obsesiva pero es muy útil cuando queremos crear sensación de cercanía y estabilidad… (este punto merece un artículo completo, así que en el siguiente post ahondaremos en ello).

 

3. Las personas somos distintas, tenemos necesidades distintas, y estamos pasando por diferentes momentos de nuestra vida, lo cual significa que no a todas nos viene bien lo mismo.

Un mismo espacio, aunque este equilibrado, puede no ser el mejor para todas las personas.

Por ejemplo, un salón amplio con decoración minimalista, en grises y blancos y con superficies pulidas, puede ser una opción acertada para una persona con exceso de responsabilidad y actividad, que necesita llegar a casa y relajarse, serenar la mente, refrescarse y sentir que todo está en su sitio. Pero no sería tan acertado para una persona pasiva, demasiado introvertida o que esté pasando por un proceso de depresión. Por eso el feng shui busca por una parte el equilibrio y armonía general del espacio, y por otra tiene en cuenta las características y necesidades de sus habitantes.

Sí. Definitivamente el feng shui tiene mucho que ver con las emociones, con el paisaje emocional, y aporta herramientas para tomar conciencia de ello y para hacer cambios cuando los necesitamos.  Iremos hablando de todo ello, pero puedes dar ya un primer paso…

fuente: digsdigs.comAhora haz lo siguiente:

Mira tu espacio, tu paisaje emocional, acércate intuitivamente a él, siente sus rincones, observa qué te dicen las cosas, de qué hablan, cómo te hacen sentir. Presta atención a tus emociones.

Reflexiona un momento sobre cómo quieres sentirte, y mira si tu espacio te lo da.

Si te aporta lo que necesitas, genial.  Y si no, elige. Recuerda que las cosas se pueden cambiar. Elige aquello que te haga sentir bien. 

En el próximo post hablaremos de los 5 elementos y de la influencia de los colores en nuestras emociones, y veremos qué cosas podemos hacer para mejorar nuestro paisaje emocional 😉

 

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