¿Funciona el Feng Shui?

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El Feng Shui aporta conciencia.

Conciencia sobre lo que hacemos y no hacemos, sobre lo que creemos, lo que apreciamos, lo que ocultamos, lo que mostramos, …

Nos permite vernos a nosotros mismos a través de nuestro espacio.

En su lenguaje encontramos símbolos como “el dragón” o “la energía Metal”,  que culturalmente nos suenan un poco “a chino”…  pero sólo son eso: símbolos que representan determinadas actitudes, valores o características energéticas.  Practicar Feng Shui no significa llenar nuestra casa de estos símbolos, sino “poner en marcha” la energía que representan.

No obstante nuestra casa ya está llena de símbolos, porque cada objeto que colocamos en ella nos está hablando de nosotros mismos.

El Feng Shui es un mapa energético. Nos da otra visión sobre nuestro territorio.  Nos permite viajar hacia lo que hemos sido, lo que somos y lo que queremos ser.

Nos conecta con el Universo.

Mover un sofá o cambiar un color no significa encontrar un trabajo o el amor de tu vida.  Mover un sofá puede ayudarte a cambiar enormemente la sensación en tu espacio… puede hacer que cuando te sientes en él te sientas más a gusto, más despejado, más seguro… y eso quizás influya en tu manera de enfocar el tema del trabajo o las relaciones.

(Prueba a sentarte en diferentes sillas, y observa cómo te hacen sentir…  Y luego prueba a tomar decisiones sentado en las diferentes sillas)

El Feng Shui no es para la casa, es para quienes la habitan.

El espacio en si mismo tiene una configuración y una calidad energética -que puede mejorarse-. Habrás experimentado sitios que te “recargan las pilas” y otros que parece que te quitan la energía.  Así que el lugar tiene un efecto concreto en los habitantes.  Pero los habitantes también aportan energía al espacio.  Los habitantes hacen su nido, interactúan con ese espacio y ese lugar se convierte en su escenario y su escenografía.

Despejar el espacio despeja nuestra mente. Reorganizar el espacio nos reorganiza internamente, y también externamente porque cambia nuestros hábitos.

Hacer movimientos en nuestro nido es hacer movimientos en nosotros mismos, pero estos movimientos pueden ser aleatorios o llenos de intención.  El Feng Shui aporta un mapa para la intención.

El Feng Shui te permite observar cómo fluye la energía en un espacio y te ofrece herramientas para hacer cambios. Pero no es algo “externo”, algo que opera por sí mismo, algo que “funciona” al margen de ti.

El poder del cambio no está fuera de ti, está dentro.

El Feng Shui es genial, pero no “funciona”, quien funciona eres tú al tomar conciencia.

(imagen: whiskpaperscissors.com)

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